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País

Los mejores parques nacionales en Eslovaquia

Los nueve parques nacionales de Eslovaquia concentran muchísima montaña en un país pequeño. El Parque Nacional de los Tatras protege los Altos Tatras, una cordillera alpina compacta con picos de más de 2.600 metros, a la que se llega en tren eléctrico desde Poprad hasta las estaciones de Štrbské Pleso, Starý Smokovec y Tatranská Lomnica, desde donde un teleférico sube al Lomnický štít. Los senderos altos están cerrados de noviembre a mediados de junio para proteger la fauna, y los refugios de montaña, abastecidos por porteadores, forman parte del atractivo.

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El Paraíso Eslovaco es una meseta kárstica cortada por gargantas que se remontan río arriba, en un solo sentido, por escaleras, cadenas y peldaños metálicos fijados sobre las cascadas; Suchá Belá es la clásica, y la cueva de hielo de Dobšiná es Patrimonio de la Humanidad. Los Bajos Tatras son una larga cresta herbosa con las cuevas de Demänovská y la mayor zona de esquí del país en Jasná. Las entradas son baratas o gratuitas. Los rescates en montaña se cobran a la persona rescatada, así que vale la pena contratar un seguro.