Parque Nacional Cotopaxi
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Foto: CC BY-SA 3.0
Sangay es un parque grande y salvaje de los Andes centrales de Ecuador, que se extiende desde los glaciares de tres grandes volcanes por la vertiente oriental de la cordillera hasta la selva amazónica, y se visita por fragmentos, desde varios lados distintos, ya que en su mayor parte carece de senderos. La parte más fácil y popular es el sector norte, en torno al volcán El Altar, al que se accede desde la ciudad de Riobamba, a cuatro horas por carretera al sur de Quito: desde el pueblo de Candelaria, a una hora de Riobamba, donde está el puesto de control del parque, un sendero famoso por su barro sube por el valle del río Collanes, en seis a ocho horas a pie o a caballo de alquiler, hasta una llanura a 3.800 metros al pie de la montaña, donde hay refugios sencillos, y desde allí una subida de unas dos horas alcanza el borde del cráter y la Laguna Amarilla, que yace en su interior bajo un anillo de cumbres cubiertas de hielo; la excursión lleva dos o tres días, y las botas de goma son imprescindibles.
La segunda zona es la región de lagunas del sur: las lagunas de Atillo, junto a la carretera que atraviesa el parque de Guamote a Macas, las lagunas de Ozogoche, a las que se llega desde la carretera Panamericana cerca de Alausí, y la laguna de Culebrillas, en el camino inca hacia Ingapirca, todas altas, frías, sin árboles y hermosas, con caminatas cortas y pesca de truchas. La tercera es el Tungurahua, sobre la ciudad balneario de Baños, cuyo refugio y cumbre están abiertos o cerrados según el estado del volcán. El propio Sangay, que da nombre al parque, es solo para expediciones decididas: desde el pueblo de Alao, una travesía guiada de seis a ocho días, entre ciénagas, bambú y lluvia, lleva hasta su pie, y las ascensiones, siempre peligrosas por la caída de rocas, están prohibidas cuando está en erupción, que es lo habitual. Desde la ciudad amazónica de Macas pueden visitarse con guías locales los bosques bajos y las cascadas. La entrada es gratuita, y los visitantes se registran en los puestos de control.
Precios actualizados de GetYourGuide para los tours cuyo recorrido incluye este parque. Cancelación gratuita en la mayoría de los casos.
El parque nacional se creó en 1979, a partir de una reserva declarada cuatro años antes, y en 1992 se amplió hacia el sur hasta unos 5.180 kilómetros cuadrados, aunque en algunas bases de datos figura la cifra anterior; fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 y pasó los años de 1992 a 2005 en la lista de sitios en peligro, a causa de la construcción descontrolada de la carretera de Guamote a Macas por su centro, junto con la caza furtiva y el pastoreo. Pocas áreas protegidas del planeta abarcan semejante rango de altitudes, desde unos 900 metros en el este hasta 5.319, y con él una secuencia ininterrumpida de ecosistemas: nieves perpetuas y glaciares, ceniza y lava desnudas, el páramo, el herbazal de macollas húmedo y ventoso de los altos Andes, que actúa como una esponja que alimenta los ríos de ambas vertientes, bosque enano, bosque nuboso montano cargado de musgos, orquídeas y bromelias, de una diversidad extraordinaria, y selva subtropical en las estribaciones amazónicas. Tres volcanes lo dominan. El Sangay, de 5.230 metros, un cono simétrico que se alza sobre la selva, es uno de los volcanes más continuamente activos del mundo: ha estado en erupción durante casi todo el periodo transcurrido desde 1628, y con escasas interrupciones desde 1934, lanzando bloques incandescentes, ceniza y coladas de lava varias veces por hora en sus fases activas, y en los últimos años su ceniza ha caído repetidamente sobre Guayaquil y ha obligado a cerrar el aeropuerto de esa ciudad, a 175 kilómetros; se cree que su nombre procede de una palabra indígena que significa «el que asusta».
El Tungurahua, de 5.023 metros, la «garganta de fuego», despertó en 1999 tras ochenta años de calma, obligó a evacuar a los veinticinco mil habitantes de Baños y siguió entrando en erupción a rachas hasta 2016. El Altar, de 5.319 metros, llamado Capac Urcu, «el señor de las montañas», en quichua, está extinto: es el despojo de un volcán que quizá fue en su día el más alto de Ecuador, cuyo flanco occidental se derrumbó en una catástrofe que la tradición sitúa en el siglo XV, dejando una herradura de nueve cumbres dentadas, a las que los españoles dieron nombres eclesiásticos, el Obispo, la Monja Grande, el Tabernáculo, el Fraile, dispuestas como el mobiliario de una catedral en torno a la laguna del cráter, y ofrece la escalada más difícil del país. El parque es uno de los principales refugios en Ecuador del tapir de montaña, un tapir lanudo de gran altitud del que solo sobreviven unos pocos miles en los Andes del norte, y del oso de anteojos, y alberga también pumas, el zorro andino, el pudú del norte, jaguares, ocelotes, nutrias gigantes y monos lanudos en las laderas bajas, el cóndor andino, el caracara curiquingue, el colibrí gigante, el pato torrentero y el gallito de las rocas, entre unas cuatrocientas especies de aves. En las lagunas de Ozogoche, cada septiembre, bandadas de correlimos migratorios (Bartramia longicauda) que llegan exhaustos desde Norteamérica se precipitan en el agua helada y mueren por centenares, un fenómeno que no se ha explicado del todo y que la población quichua local considera un tributo y celebra con una fiesta.
El parque tiene dos climas, el de los altos Andes y el de la vertiente amazónica, y la lluvia es frecuente en ambos. En la sierra, el periodo más seco y despejado suele ir de noviembre a febrero, con una etapa más corta de junio a agosto en el lado occidental, aunque esos meses son los más lluviosos en la vertiente oriental, donde la lluvia llega de la Amazonía; el sendero a El Altar está embarrado en todas las estaciones, y la montaña suele estar despejada sobre todo a primera hora de la mañana. Las temperaturas en el páramo van de cerca de cero grados por la noche a doce o quince grados de día, con viento fuerte, y las condiciones cambian en cuestión de minutos.
Antes de cualquier aproximación deben consultarse las alertas volcánicas del Sangay y del Tungurahua que emite el instituto geofísico de Ecuador. Aclimátese durante algunos días en Quito o Riobamba antes de subir por encima de los 3.500 metros. Lleve botas de goma, ropa impermeable completa, capas de abrigo, un buen saco de dormir y protección solar, y contrate un guía local y animales de carga para cualquier cosa que vaya más allá de las lagunas. Calcule de dos a tres días para El Altar y una semana para el Sangay. Riobamba, el tren de la Nariz del Diablo y las aguas termales de Baños son los atractivos más cercanos.
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Sí. GetYourGuide vende entradas y tours guiados cuyo recorrido incluye Parque Nacional Sangay; los precios actualizados se muestran en esta página.
Parque Nacional Sangay ocupa 5 180 km².
Parque Nacional Sangay se creó en 1979.
Parque Nacional Sangay está en Ecuador. El mapa de esta página muestra su ubicación exacta.
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