Parque Nacional de Tijuca
Brasil
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30 entradas y tours
Parque de selva tropical · Brasil
Foto: No machine-readable author provided. Arria Belli assumed (ba, CC BY 2.5
El Parque Nacional Montañas de Tumucumaque se encuentra en el extremo norte de Brasil, en el estado de Amapá, con una pequeña parte en Pará, a lo largo de las fronteras con la Guayana Francesa y Surinam, y es el mayor parque nacional de selva tropical del mundo, una región más grande que Bélgica en la que no hay carreteras, ni ciudades, y casi no hay gente. En consecuencia, apenas recibe visitas, unos pocos cientos de personas en un buen año, y no existe nada que se parezca al turismo corriente. La entrada requiere una autorización del instituto federal que gestiona las áreas protegidas de Brasil, que se solicita de antemano con los detalles de la ruta y del grupo, y solo se concede para un pequeño número de zonas definidas. Hay dos accesos. El más habitual es desde el sureste, a través de la pequeña localidad de Serra do Navio, un antiguo asentamiento minero de manganeso construido por una empresa estadounidense en la década de 1950, que se encuentra a unos doscientos kilómetros, de cuatro a cinco horas por una carretera en parte sin asfaltar, al noroeste de Macapá, la capital del estado, en la desembocadura del Amazonas, que tiene vuelos desde Belém y Brasilia: desde Serra do Navio se remonta el río Amapari en una lancha de aluminio con motor fueraborda durante cuatro a seis horas, según el nivel del agua, arrastrando la embarcación por los rápidos cuando el río está bajo, hasta una base rústica, con plataformas para hamacas, en el límite del parque, desde la que se hacen caminatas guiadas por la selva hasta arroyos, rápidos y afloramientos rocosos, y las noches se pasan en hamacas bajo lonas. El otro acceso es desde la localidad de Oiapoque, en la frontera con la Guayana Francesa, remontando el río Oiapoque hasta el remoto puesto militar e indígena de Vila Brasil, en el límite norte del parque. Ambos son expediciones de varios días, organizadas a través de un puñado de guías y pequeños operadores de Macapá y Serra do Navio, en las que hay que llevar toda la comida y el equipo, y exigen buena forma física, paciencia y tolerancia al calor, la lluvia y los insectos.
El parque nacional se creó por decreto el 22 de agosto de 2002, en vísperas de la cumbre mundial sobre desarrollo sostenible de Johannesburgo, donde lo anunció el presidente Fernando Henrique Cardoso, y abarca 38.874 kilómetros cuadrados, una superficie mayor que la de Bélgica o Suiza; junto con los territorios indígenas, las reservas extractivas y otros parques que lo rodean en Brasil, y el parque amazónico de la Guayana Francesa al otro lado de la frontera, forma parte de uno de los mayores bloques continuos de selva tropical protegida del planeta, de más de cien mil kilómetros cuadrados. Se asienta sobre el escudo guayanés, uno de los fragmentos más antiguos de la corteza terrestre, una plataforma de granito y gneis de unos dos mil millones de años, desgastada hasta formar una meseta ondulada de doscientos a setecientos metros, de la que se alzan cúpulas y crestas aisladas de roca desnuda, los inselbergs, que sobresalen del dosel como islas y albergan una flora peculiar de bromelias, orquídeas y cactus adaptados al calor y la sequía. Las montañas de Tumucumaque, cuyo nombre en la lengua de los pueblos apalai y wayana significaría «la roca en lo alto de la montaña», en alusión a la lucha entre un chamán y los espíritus, forman la divisoria de aguas entre los ríos que fluyen hacia el norte, hacia el Atlántico, a través de las Guayanas y los que fluyen hacia el sur, hacia el Amazonas, y el Oiapoque, el Jari y el Araguari nacen en el parque y se abren paso a través de las rocas antiguas en innumerables rápidos y cascadas, que siempre los han hecho casi imposibles de navegar.
Eso, junto con la distancia a cualquier núcleo de población y la pobreza de los suelos, es la razón por la que esta selva figura entre las menos alteradas de la Tierra: casi toda ella es selva pluvial de tierra firme, alta, densa y perennifolia, que nunca ha sido talada, explotada por la minería, cultivada ni atravesada por una carretera. El conocimiento científico que se tiene de ella sigue siendo fragmentario, ya que las primeras expediciones biológicas sistemáticas no se realizaron hasta después de 2004, en helicóptero, y cada una de ellas ha encontrado especies de peces, ranas, lagartos y plantas nuevas para la ciencia. Se sabe que alberga al jaguar, el puma, la nutria gigante, el oso hormiguero gigante, el armadillo gigante, el tapir amazónico, ocho o más especies de monos, entre ellas el mono araña negro y el saki cariblanco, el águila harpía, el gallito de las rocas guayanés, cuyos machos de un naranja brillante hacen sus exhibiciones en leks cerca de los afloramientos rocosos, guacamayos, tucanes y paujiles. Nadie vive de forma permanente dentro del parque; los pueblos wayana, apalai, tiriyó y wayampi habitan extensos territorios indígenas en sus límites occidental y meridional, y los wayampi, en particular, han cazado y recorrido desde hace mucho tiempo lo que hoy es el parque. La principal amenaza son los buscadores ilegales de oro, los garimpeiros, muchos de los cuales trabajan en los ríos fronterizos desde la Guayana Francesa y Surinam, que contaminan los arroyos con mercurio y a los que el ejército y el escaso personal del parque, responsable de una superficie inmensa, se esfuerzan por contener.
El clima es ecuatorial, caluroso, de 24 a 32 grados, y muy húmedo, con más de dos metros y medio de lluvia al año. La estación lluviosa va aproximadamente de diciembre o enero a julio, con las lluvias más intensas de febrero a mayo, cuando los ríos están altos, los rápidos quedan sumergidos y el viaje en barca es más rápido, pero la selva está inundada en algunos puntos, los senderos están encharcados y llueve durante horas cada día; la estación más seca, aproximadamente de agosto a noviembre, trae aguas más bajas, lo que supone arrastrar las lanchas sobre las rocas y trayectos más largos, pero también playas de arena para acampar, arroyos más claros, caminatas más fáciles y más posibilidades de ver animales en las orillas.
Septiembre y octubre se consideran en general los mejores meses. Son imprescindibles la vacuna contra la fiebre amarilla, las precauciones contra la malaria y la leishmaniasis, una hamaca con mosquitera, ropa larga y ligera, botas de goma y un buen repelente, y cualquier emergencia médica supondría una larga evacuación por río. Calcule de cinco a siete días desde Macapá, donde la gran fortaleza portuguesa de São José y el monumento sobre la línea del ecuador son los lugares de interés.
En GetYourGuide no figura ningún tour en línea para Parque Nacional Montañas de Tumucumaque; la entrada, donde se cobra, se paga en el acceso o a través de la administración del parque. En esta página encontrará parques cercanos con tours reservables.
Parque Nacional Montañas de Tumucumaque ocupa 38 874 km².
Parque Nacional Montañas de Tumucumaque se creó en 2002.
Parque Nacional Montañas de Tumucumaque está en Brasil. El mapa de esta página muestra su ubicación exacta.
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